viernes, 3 de abril de 2009

Semana Santa 2009


Ha llegado la Semana Mayor de los cristianos, la Semana Santa donde celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

En esta Semana, la Iglesia hace el memorial del acontecimiento central de nuestra esperanza, ya que si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe (1 Cor 15:17).

¿Qué implica celebrar esta Semana?
Recordar que no es que Cristo Jesús muera otra vez y por ello nos llenemos de dolor, tristeza y arrepentimiento. No se trata de echarnos en cara nuestros pecados y hacer sacrificios para expiarlos. Se trata de reconocer que nuestro pecado ha sido cancelado para siempre en la cruz de nuestro Señor y que por ello hemos de comenzar una vida nueva, no volviendo a pecar (Jn 8:11).

La Semana Santa abre el paso a la Resurrección, a la radical confianza en la Vida que no acaba, una vida basada en el Amor que hecha fuera todo temor y toda culpa, es el celebrar la Vida dada en el Hijo (1 Jn 4:18.5:11). La Pascua nos habla de la fuerza transformadora de Dios.

La cruz de Cristo no es una mera resignación al dolor y a la muerte del hombre, sino la consecuencia de una vida totalmente abierta a Dios y a los hermanos, por ello no es una muerte estéril y Dios la ha sancionado con la vida: Dios le ha resucitado rompiendo las ataduras de la muerte (Hech 2:24). Y es una liberación de la muerte y el pecado que ha querido extender a todos los hombres, a todos los que renacidos por el agua y el Espíritu participan del Hijo de Dios hecho hombre: el carpintero de Nazaret, el hijo de María, glorificado y que vendrá de nuevo.

A Cristo Jesús no se le unge como muerto, sino que se le sigue como el Señor Resucitado, prosiguiendo su causa!!!

jueves, 2 de abril de 2009

La confianza, experiencia clave del Sistema Preventivo


Ecos del Congreso sobre Sistema Preventivo y Derechos Humanos

La confianza se concede, es un acto de gratitud y correspondencia que el individuo otorga a quien quiere, no se compra, no se impone, no la puede exigir quien no lo ha ganado o cultivado… y tiene una fuerza y una autoridad moral que no se puede imaginar.

Gran acierto para el éxito de Don Bosco en su propuesta educativa es GANARSE LA CONFIANZA de los muchachos como el único camino para ingresar a su corazón y poder ofrecer orientaciones significativas.

No podemos imaginar nuestra tarea educativa sin partir del principio de la confianza, solo ganando la confianza de joven podremos ser reconocidos por ellos como sus educadores, independientemente de nuestros puestos, jerarquías, roles o lugar ocupado en el organigrama. Esta es la magia del Sistema Preventivo de Don Bosco que coloca en la generosidad del joven la llave o el punto detonante para la relación educativa. Esta es la magia que nos hace significativos o nos otorga “autoridad” aun ante los casos más rebeldes.

Quiero compartir algunos principios que pueden ayudarnos a tomar en serio la tarea de ganarnos la confianza de los muchachos y muchachas:
Jamás se otorga confianza a quien me provoca miedo. El miedo nunca será detonante de confianza, todo lo contrario lo que me asusta me provoca desconfianza. Don Bosco insiste a sus salesianos la importancia de hacerse amar, más que hacerse temer.

La cercanía, la empatía y la intención de establecer contacto es el primer paso para generar confianza. Esta cercanía y empatía es propia de quien educa desde el sistema preventivo. Es una actitud honesta, real. Para los salesianos es un don especial que hemos recibido de Dios, el gusto y la predilección gratuita por lo jóvenes. Es una actitud que sabe reconocer y valorar la importancia de su existencia, como personas, independientemente de su edad, de la manera en que visten, de la forma en que hablan… “Me basta que sean jóvenes para que los ame”.

No voy a confiar en quien no conozco. El conocimiento mutuo de las personas hace posible establecer el terreno de las relaciones. Nadie ama lo que no conoce. Descubrirme a los jóvenes, es darme a conocer, que sepan que me gusta, que me ilusiona, que me disgusta. Igualmente es arte del educador salesiano descubrir las expectativas, la historia y la persona de los muchachos.

No voy a confiar en quien esta ajeno a lo que me gusta, a lo que me ilusiona. Es propio del mundo adulto juzgar y señalar los gustos “atrevidos” de la juventud, incluso es muy común hacer comparaciones devaluando o hasta haciendo burla. Don Bosco nos invita a partir de una paradigma diferente: “Hay que gustar lo que les gusta a los jóvenes para que a su vez ellos puedan estar abiertos a las propuestas de su educador”.

No puedes invadir mi territorio y pretender generar confianza. Por mas que nos cueste trabajo aceptarlo, el sistema preventivo exige al educador ser respetuoso con el educando. Así es, el respeto a los jóvenes incluye el saber reconocer los tiempos, los momentos para intervenir, no podemos asfixiarles, invadirles. Pero una vez ganándose la confianza el acceso al mundo de los jóvenes es tan natural y con un alto impacto.

Reconocer la alteridad, la existencia del otro, hacerla visible y ponderarla importante abre las posibilidades de la confianza. Cuando siento que mi existencia es significativa para alguien, que nos soy un número, o uno más del montón, que soy especial; se gesta en mi un fuerte deseo de corresponder y se abre un canal de comunicación profundo. ¿te puedes imaginar el impacto que causó en los muchachos de Valdocco, escuchar de labios de Don Bosco “Yo por ustedes trabajo, por ustedes estudio, por ustedes estoy dispuesto incluso a dar mi vida”?. Con semejantes palabras no puedes no sentirte importante.

Ganarnos la confianza de los jóvenes es tarea permanente para quien educa desde el Sistema Preventivo de Don Bosco; pero para los salesianos es nuestra especialidad, es nuestro mayor gozo, es nuestra realización, porque abre su corazón y nos otorga la posibilidad de ser SACRAMENTOS SIGNIFICATIVOS DEL AMOR DE DIOS.

P. Hugo Orozco
Comunidad Salesiana Ciudad Juárez

miércoles, 1 de abril de 2009

Bienaventurado


Bienaventurado Juan Bosco
porque fuiste pobre,
libre de ataduras humanas
para entregarte generoso
a los muchachos,
ni siquiera eras dueño de tu corazón,
los chicos te lo robaron,
lo ganaron para Dios.
Tú única posesión era un pedacito de cielo que lo arregla todo.

Bienaventurado Juan Bosco
que lloraste tus pecados
y los de tus chicos,
porque has sido consolado con el Auxilio de María,
descubriendo en la Pascua de Cristo
la causa de la alegría
que nadie nos puede arrebatar,
la alegría que nos lleva a la santidad.

Bienaventurado Juan Bosco
porque doblegaste tu orgullo
con tal de ser manso
para ganar a tus jóvenes,
para no perderles,
para amarles.
Y así heredaste no sólo Valdocco,
sino espaciosos patios
que en todo el mundo
acogen a tus muchachos.

Bienaventurado seas Juan Bosco
porque tuviste hambre,
porque no te alcanzaba el pan
que compartías con aquellos que llamabas,
porque confiado en la Providencia,
dabas a manos llenas,
porque el mejor pan,
el Pan del Cielo,
fue el objeto de tu amor y de tus delicias.

Bienaventurado Juan Bosco
confesor misericordioso,
capaz de leer los corazones
y de devolverles la paz de Cristo,
porque así también fuiste consolado,
al reconocer que la mano de Dios
a través de María
nunca te abandonó en tu camino.

Bienaventurado Juan Bosco
porque tu corazón limpio,
conservado puro con esfuerzo y vigilancia,
te hizo ver a Dios,
aún en aquellos chicos
más repugnantes a los ojos de los hombres.
No sólo veías al Invisible,
sino que poco a poco aprendiste a ver como Él.

Bienaventurado Juan Bosco
porque en medio de la tempestad
quisiste trabajar por la paz y la justicia,
la justicia en las fábricas,
la paz en la Iglesia,
la paz en tu familia del Oratorio
y por ello Cristo te ha hecho entrar en su Reino,
un jardín donde nos esperas a todos tus chicos,
en la felicidad que no se acaba,
porque es la Casa del Padre.